Ane Rodríguez Zaitegi

Pequeña Killer Coraçao nació de una hoja de pruebas, de una hoja de cacas de las que me gustan. No era una noche oscura, mi casa tampoco estaba rodeada de rayos que amenazaban con quemar el bosque. No. Era una mañana guai y hacía sol.

La cosa es que ella, Pequeña Killer, estaba allí, sobre la mesa, recién pintada, mirándome, me acerqué y me dijo “Ane, qué tal, mira, vamos a hacer una cosa, te cuento: Vas a inscribirte en T-Festa, es una movida que mola, luego te explico. Pues bien, quiero camisetas con mi cara, con mi puta cara ¿Entiendes?, que se las ponga la gente. ¿Pero, por qué? ¿Qué dices? ¿Qué es lo que quieres? Pues quiero cuerpos tía, cuerpos que me transporten, cuerpos que se unan a mi plan… ¿Que cuál es mi plan? Eso no pienso decírtelo, no aun. Pero hey, voy en serio, así que hazme caso y ponte a ello. T-FESTA. CAMIS CON MI CARA. COLOR BLANCO. CIAO BELLA.”

Sigo pensando que lo de apuntarme con una pistola no era necesario